domingo, 8 de febrero de 2015

Una esquina y cuatro paisajes.

Es mucho lo que se pude observar desde una simple esquina, pero muchas veces no nos detenemos por unos minutos a hacerlo. Desde la esquina de la 39, se pueden observar diferentes elementos que integran la cotidianidad bogotana: montones de carros, vendedores, personas con diferentes destinos, un paisaje tapado por muchos edificios y varios árboles grandes que impiden el paso de los rayos del sol.

Es interesante ver como solo el hecho de girar la cabeza, estando de pie en el mismo sitio, cambia completamente el panorama visual de quien está observando y más en esta esquina de la 39. Si miramos hacia el oriente veremos como no, el parque nacional, con sus gigantes árboles y zona verde, además de alguno que otro vendedor. Si miramos hacia el sur, encontraremos como no a Ecopetrol, además de un sin fin de carros y edificios, y lo que parecen ser unos tapetes hechos con piel animal. Miramos hacia el norte y nos encontramos una infinita carrera séptima, y como no, la hermosa Pontificia universidad Javeriana. Y, si miramos hacia el occidente, podemos encontrar a la conocida plaza 39, con su variedad de sitios para almorzar; e incluso, unos apartamentos muy bonitos, que sin lugar a duda cualquier universitario quisiera tener.


Pues bien, quizás faltaran miles de detalles que se pueden encontrar desde la esquina de la 39, pero los detalles son lo de menos, lo interesante en este cuento es el hecho de detenerse y pensar por un momento, que desde una simple esquina, se pueden contemplar cuatro paisajes completamente distintos y cautivadores. 

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