Es mucho lo que se pude
observar desde una simple esquina, pero muchas veces no nos detenemos por unos
minutos a hacerlo. Desde la esquina de la 39, se pueden observar diferentes
elementos que integran la cotidianidad bogotana: montones de carros,
vendedores, personas con diferentes destinos, un paisaje tapado por muchos
edificios y varios árboles grandes que impiden el paso de los rayos del sol.
Es interesante ver como solo
el hecho de girar la cabeza, estando de pie en el mismo sitio, cambia
completamente el panorama visual de quien está observando y más en esta esquina
de la 39. Si miramos hacia el oriente veremos como no, el parque nacional, con
sus gigantes árboles y zona verde, además de alguno que otro vendedor. Si
miramos hacia el sur, encontraremos como no a Ecopetrol, además de un sin fin
de carros y edificios, y lo que parecen ser unos tapetes hechos con piel
animal. Miramos hacia el norte y nos encontramos una infinita carrera séptima,
y como no, la hermosa Pontificia universidad Javeriana. Y, si miramos hacia el
occidente, podemos encontrar a la conocida plaza 39, con su variedad de sitios
para almorzar; e incluso, unos apartamentos muy bonitos, que sin lugar a duda cualquier
universitario quisiera tener.
Pues bien, quizás faltaran
miles de detalles que se pueden encontrar desde la esquina de la 39, pero los
detalles son lo de menos, lo interesante en este cuento es el hecho de
detenerse y pensar por un momento, que desde una simple esquina, se pueden
contemplar cuatro paisajes completamente distintos y cautivadores.
No hay comentarios:
Publicar un comentario